Tras varios intentos fallidos de convertir la infección por clostridium botulinum en una arma biológica; el médico oftalmólogo Alan Scott en 1960, inicia tratamientos para el estrabismo con Toxina Botulínica Tipo A (BoNT/A), es así, como en 1987 se evidencia por accidente que el uso de la BTxA reducía las arrugas glabelares tras varias aplicaciones, esto debido a que la Doctora Jean Carruthers (Oftalmóloga) mientras utilizaba BoNT/A en una paciente con blefaroespasmo notó la disminución de arrugas del entrecejo y la patas de gallo; es por ello, que dos años más tarde, junto con su esposo el Doctor Alastair Carruthers (Cirujano Estético), publicaron por primera vez los resultados estéticos de esta toxina, convirtiéndose en el primer estudio de seguridad sobre la utilización cosmética de la Toxina Botulínica a nivel mundial.